PEDRO XIMENEZ TRADICIÓN *VOS 20 años* (Very Old Sherry)

75,00

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Variedades Pedro Ximénez
Calificación
¿Por qué este vino?

Vino tradicional de producción limitada. Una maravilla. Edad media 22 años.

Bodega Bodegas Tradición
Bodegas Tradición es la única bodega de Jerez que embotella exclusivamente vinos muy viejos que son referencia de cada uno de los estilos de jerez, y que son capaces de satisfacer todos los sentidos. Nuestros productos no han sido alterados con edulcorantes, ni con vino de color, no han sido clarificados, no se han filtrado ni estabilizado en frio, ni se les han añadido sulfitos durante el proceso de envejecimiento. En otras palabras estos son vinos genuinos, de estilos auténticos y cuentan con el aval de muchos de los más importantes críticos del mundo del vino.
Y, como todos los grandes vinos, resultan espléndidos solos o acompañando diferentes platos, porque su capacidad de armonizar gastronómicamente va mucho más allá del aperitivo o postre. Es muy importante que se sirva lentamente en una copa de vino amplia, tipo Borgoña o Montrachet, que se disfrute del sabor y de toda la gama de aromas que ofrecen.

Bodegas Tradición es una joven bodega de Jerez pero con el honor de ser sucesora de una de las bodegas más antiguas de la región. La bodega fue fundada en 1998 por D. Joaquín Rivero quien decidió dar continuidad a la tradición bodeguera de la familia.

Sus orígenes se basan en las bodegas CZ-J.M. Rivero, una de las casas más prestigiosas de Jerez, fundada en 1650 y Proveedor de la Casa Real de España y de Portugal, además de ser una de las bodegas con más reconocimientos internacionales.

El negocio lo comenzó D. Diego Cabeza de Aranda y Zarco, quien dirigió la bodega hasta que D. Francisco Antonio de la Tixera se unió a él como socio. “CZ” corresponde a las iniciales de los apellidos del fundador, al casarse su hija con D. Joaquín Maria Rivero y González, la bodega se renombró Bodegas J.M. Rivero, manteniendo CZ como marca insignia.

El negocio era todo un éxito en el siglo XIX y, en 1855, la casa contaba con 3.188 botas de vino, con marcas reconocidas internacionalmente como Solera Cabeza 1770, Tixera 1783, Trafalgar 1805, Viejo Oloroso CZ y muchas otras.

En 1991 la bodega fue vendida e inmediatamente después, D. Joaquín Rivero comenzó a planificar la recuperación de la tradición familiar a través de una nueva bodega con una nueva estrategia: “Tradición” responde a una doble intención, la continuación familiar en el sector bodeguero y la recuperación de los procesos tradicionales de elaboración en los Vinos y Brandies de Jerez.

Con esta intención, se adquirió un antiguo casco de bodega y comenzó la tarea de selección de vinos de diferentes soleras y botas antiquísimas de primera calidad para poder seguir con su envejecimiento. Esta tarea fue llevada a cabo por un equipo de expertos, encabezados por D. José Ignacio Domecq Fernandez de Bobadilla, anteriormente enólogo en Domecq e hijo del legendario D. José Ignacio Domecq González, conocido en el sector como “La Nariz”, junto con D. José Blandino, nuestro capataz, con más de 50 años de experiencia en Jerez.

En el año 2007 se adquirió un nuevo casco de bodega adjunto al original en la calle Rincón Malillo, donde tenemos capacidad para incrementar las existencias de nuestros vinos en aproximadamente 400 botas destinado a la crianza de nuestro Fino, y que estará operativa desde principios de 2015.

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Sobre el vino

Vino dulce muy especial y exclusivo producto de una selección de uvas de su mismo nombre, adecuadamente deshidratadas al sol, y vinificadas mediante procedimientos artesanales. Envejecido por el tradicional sistema de soleras y criaderas durante muchos años en roble americano, resulta un vino untuoso, aterciopelado con un equilibrio de dulzor que no empalaga y acidez que otorga frescura.

El Pedro Ximénez se obtiene de la variedad de uva del mismo nombre, que se somete a un asoleo para permitir su pasificación. En la vinificación se obtiene un mosto muy dulce cuya fermentación es paralizada por la alcoholización.

Nota de cata Cómo nos entra por los ojos:
Un vino, que después de un prolongado envejecimiento por el sistema de soleras, obtiene un color ébano muy oscuro con densos ribetes yodados.

Qué olemos:
Notas de frutas pasificadas muy intensas: uvas, higos y ciruelas con recuerdos de regaliz negro y tueste de café. Reminiscencias de enea y paja con toques de tomates desecados. Recuerda aromas industriales, de aceite y alquitrán.

A qué sabe:
Es muy suave, denso, sedoso y graso. Su paso por el paladar es ligero, invitando a un nuevo trago. Tiene un largo pos gusto con chocolate amargo, regaliz, café y toffee.
Maridángel Combina a la perfección con chocolates tipo culant o suflé. Con dulces navideños también es muy agradable, así como con postres cremosos que no sean ácidos. Es sorprendente con quesos azules tipo Roquefort, Gorgonzola o Tresviso, así como con quesos de cabra curados.