AMONTILLADO TRADICIÓN *VORS 30 AÑOS* (Very Old Rare Sherry)

65,00

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Variedades Palomino
Calificación
¿Por qué este vino?

Sus más de cuarenta años de vejez y su producción limitada, garantizan una calidad exclusiva. ¿Qué se puede decir de un vino que ha ganado el Bacchus de Oro los últimos 4 años?

Bodega Bodegas Tradición
Bodegas Tradición es la única bodega de Jerez que embotella exclusivamente vinos muy viejos que son referencia de cada uno de los estilos de jerez, y que son capaces de satisfacer todos los sentidos. Nuestros productos no han sido alterados con edulcorantes, ni con vino de color, no han sido clarificados, no se han filtrado ni estabilizado en frio, ni se les han añadido sulfitos durante el proceso de envejecimiento. En otras palabras estos son vinos genuinos, de estilos auténticos y cuentan con el aval de muchos de los más importantes críticos del mundo del vino.
Y, como todos los grandes vinos, resultan espléndidos solos o acompañando diferentes platos, porque su capacidad de armonizar gastronómicamente va mucho más allá del aperitivo o postre. Es muy importante que se sirva lentamente en una copa de vino amplia, tipo Borgoña o Montrachet, que se disfrute del sabor y de toda la gama de aromas que ofrecen.

Bodegas Tradición es una joven bodega de Jerez pero con el honor de ser sucesora de una de las bodegas más antiguas de la región. La bodega fue fundada en 1998 por D. Joaquín Rivero quien decidió dar continuidad a la tradición bodeguera de la familia.

Sus orígenes se basan en las bodegas CZ-J.M. Rivero, una de las casas más prestigiosas de Jerez, fundada en 1650 y Proveedor de la Casa Real de España y de Portugal, además de ser una de las bodegas con más reconocimientos internacionales.

El negocio lo comenzó D. Diego Cabeza de Aranda y Zarco, quien dirigió la bodega hasta que D. Francisco Antonio de la Tixera se unió a él como socio. “CZ” corresponde a las iniciales de los apellidos del fundador, al casarse su hija con D. Joaquín Maria Rivero y González, la bodega se renombró Bodegas J.M. Rivero, manteniendo CZ como marca insignia.

El negocio era todo un éxito en el siglo XIX y, en 1855, la casa contaba con 3.188 botas de vino, con marcas reconocidas internacionalmente como Solera Cabeza 1770, Tixera 1783, Trafalgar 1805, Viejo Oloroso CZ y muchas otras.

En 1991 la bodega fue vendida e inmediatamente después, D. Joaquín Rivero comenzó a planificar la recuperación de la tradición familiar a través de una nueva bodega con una nueva estrategia: “Tradición” responde a una doble intención, la continuación familiar en el sector bodeguero y la recuperación de los procesos tradicionales de elaboración en los Vinos y Brandies de Jerez.

Con esta intención, se adquirió un antiguo casco de bodega y comenzó la tarea de selección de vinos de diferentes soleras y botas antiquísimas de primera calidad para poder seguir con su envejecimiento. Esta tarea fue llevada a cabo por un equipo de expertos, encabezados por D. José Ignacio Domecq Fernandez de Bobadilla, anteriormente enólogo en Domecq e hijo del legendario D. José Ignacio Domecq González, conocido en el sector como “La Nariz”, junto con D. José Blandino, nuestro capataz, con más de 50 años de experiencia en Jerez.

En el año 2007 se adquirió un nuevo casco de bodega adjunto al original en la calle Rincón Malillo, donde tenemos capacidad para incrementar las existencias de nuestros vinos en aproximadamente 400 botas destinado a la crianza de nuestro Fino, y que estará operativa desde principios de 2015.

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Sobre el vino

Este vino cuyo prolongado envejecimiento, inicialmente como fino bajo velo de flor y posteriormente sin él, es un exponente de elegancia, complejidad y tradición centenaria. Para este Señor de los vinos es fundamental la exquisita selección de mostos y su reposo en solerajes con múltiples criaderas de roble americano que permiten embotellarlo en series limitadas.

Este Amontillado es un referente de bien hacer enológico. Monovarietal de uva Palomino, tiene un proceso de envejecimiento en botas de roble americano muy envinadas por el sistema de soleras, primeramente como fino bajo el velo de flor y posteriormente y de forma más prolongada sin él. Este paso, por el gran número de escalas que tiene, provoca una evolución sutil en sus características organolépticas.

Nota de cata Cómo nos entra por los ojos:
De color ámbar con ribetes yodados.
Qué olemos:
Nariz elegante, compleja, muy evolucionada, con recuerdos de avellanas.
A qué sabe:
Paso por el paladar muy potente, seco y con larga persistencia.
Maridángel El amontillado es un vino que necesita platos de contrastes fuertes como para el aperitivo: encurtidos (pepinillos, aceitunas, berenjenas de Almagro); salazones (anchoas o bacalao); ahumados (esturión, anguila, atún, arenques...); para los entrantes: sopas y consomés, alcahofas, espárragos, ahumados, ensaladas compuestas por ingredientes potentes y con aliños de vinagre, carnes de ave marinadas o con salsas de soja; para platos principales: escabechados, pescados azules, especialmente los más grasos, como el atún marinado, carnes blancas, guisos de pescado, como el marmitaco.